Capitulo 3 y 4
Capitulo 3
El pasillo de mi dormitorio estaba lleno cuando corrí a toda
velocidad al entrenamiento de antes de las clases. La
conmoción no me sorprendió. Un buen sueño había ido muy
lejos a perseguir las imágenes de la noche anterior, pero sabía
que ni yo ni mis compañeros olvidaríamos fácilmente lo que
había ocurrido en las afueras de Billings.
Y sin embargo, como he estudiado las caras i otros grupos de
principiantes, me di cuenta de algo raro. El miedo y la tensión
de ayer seguían allí, sin duda, pero también había algo nuevo:
emoción. Un par de novatos estaban prácticamente chillando
de alegría mientras hablaban en silenciosos susurros. Cerca
de allí, un grupo de chicos de mi misma edad gesticulaban
violentamente y tenían caras entusiasmadas y sonrientes.
Me estaba perdiendo algo allí … a no ser que todo lo que
sucedió ayer fuera un sueño. Necesite de todo mi autocontrol
para no ir a preguntarle a alguien que estaba sucediendo. Si
me retrasaba, llegaría tarde al entrenamiento. Aunque la
curiosidad me estaba matando. ¿Habían encontrado o habían
matado a los Strigoi y a los humanos? Sin duda sería una
buena noticia, pero algo me decía que ese no era el caso.
Empujando las puertas para abrirlas, me lamente de tener
que esperar hasta el desayuno para averiguarlo.
-Hath-away, no huyas - me llamó una voz monótona.
Eche un vistazo detrás mío y hice una mueca. Mason Ashford,
otro principiante y buen amigo mío, empezó a andar a mi
lado.
-Que eres, doce? – Le pregunté, continuando andando hacia
el gimnasio.
-Casi- dijo -Ayer eche de menos tu rostro sonriente. ¿Dónde
estabas?-
Al parecer, mi presencia en la casa de los Badica aun no había
sido revelada. No es que fuera un secreto o algo así, pero yo
no quería discutir los detalles sangrientos. – Tenía cosas que
entrenar con Dimitri.-
-Dioss- murmuro Manson. - Ese tipo siempre esta trabajando
contigo ¿ No se da cuenta de que nos esta privando a los
demás de tu belleza y encanto?-
- Cara sonriente? Belleza y encanto? No será que estas un
poco espeso esta mañana? No?- me rio.
- Oye, estoy diciendo las cosas como son. En realidad, tienes
suerte de tener a alguien tan suave y brillante como yo
haciendo toda esta gran atención para ti.-
Seguí sonriendo. Mason siempre coqueteo mucho, y le
gustaba coquetear conmigo en particular. En parte era sólo
porque yo era buena en eso y le gustaba coquetearme. Pero se
que sus sentimientos hacía mí son algo más que de amistad, y
yo todavía estaba decidiendo cómo sentirme acerca de eso. El
y yo tenemos el mismo ridículo sentido del humor y
frecuentemente llamábamos la atención en la clase y entre
amigos. Tenía unos magníficos ojos azules y un desordenado
pelo rojo que parecía que nunca se hubiera acostado. Era
lindo.
Pero salir con alguien nuevo iba a ser un poco difícil cuando
todavía pensaba en el tiempo que estuve medio desnuda en la
cama con Dimitri.
-Suave y brillante. No?- Sacudí mi cabeza. – No creo que me
des mucha atención mientras tengas un ego tan grande.
Necesitas que alguien te golpee un poco.-
- ¿A si?- preguntó -Bueno, puedes probar lo mejor de ti en las
pistas.-
Dejé de caminar. -¿El qué?-
-Las pistas- Inclina la cabeza. – Tu sabes, el viaje de esquí.-
-¿Qué viaje de esquí?- Me parece que faltaba algo serio aquí.
-¿Dónde has estado esta mañana?- me pregunto mirándome
como si yo estuviera loca.
- En la cama! Me levante solamente, como, hace cinco
minutos. Ahora empieza des de el principio y cuéntame de
que estas hablando.- Temblé por la falta de movimiento. –I
vamos a seguir andando- lo hicimos.
- A si que, sabes todo el mundo tiene miedo de que sus hijos
vuelvan a casa por Navidad? Bueno, pues hay un albergue de
esquí enorme en Idaho que se utiliza exclusivamente para la
realeza i los Morois ricos. Los dueños lo vana abrir para los
alumnos de la Academia y sus familias, y cualquier otro Moroi
que desee ir. Con toda esta gente, van a haber un tonelada de
guardianes para protegerlo, así que estaremos totalmente
seguros.-
-No puedes estar diciéndolo en serio- le digo. Llegamos al
gimnasio i entramos en el frio.
Manson asintió con impaciencia. – Es verdad. Se supone que
el lugar es increíble.- Él me dio esa sonrisa que siempre hacia
que la mía volviera. –Vamos a vivir como unos príncipes,
Rose. Al menos durante una semana o algo así. Saldremos un
día después de Navidad.-
Me pare allí, entusiasmada y sorprendida. Yo no lo había
visto así. Realmente era una idea brillante, que permitía
reunir a las familias con una buena seguridad. ¡Un punto de
reunión! Una albergue real de esquí. Yo esperaba pasar la
mayoría de mis vacaciones matando el tiempo y mirando la
TV con Lissa y Christian. Ahora iba estar en un alojamiento
de cinco estrellas. Cenas de langosta. Masajes. Guapos
instructores de esquí...
El entusiasmo de Mason era contagioso. Podía sentirlo crecer
en mi, y luego de repente, se paro.
Estudiando mi cara, vio el cambio en seguida. -¿Qué tiene de
malo? Es genial-
-Lo es- admito – I se porque todo el mundo esta tan
entusiasmado, pero la razón por la cual vamos a ir a este lugar
de lujo es porque, bueno, porque la gente murió. Quiero decir,
no parece raro todo esto?-
Manson disminuyo un poco su expresión de alegría – Sí, pero
nosotros estamos vivos, Rose. No podemos dejar de vivir
porque otras personas estén muertas. Y tenemos que
asegurarnos que un mayor numero de personas no mueran.
Por eso ese lugar es una gran idea. Es seguro.- Sus ojos eran
tormentosos. - Dios, no puedo esperar a que estemos fuera de
aquí, en el campo. Después de escuchar lo que paso, sólo
quiero ir a romper alguno Strigoi. Me gustaría poder ir
¿sabes? No hay ninguna razón. Ellos podrían utilizar ayuda
adicional, y sabemos todo lo que necesitamos saber para –La
furia de su voz me recordó a mi explosión de ayer, a pesar de
que yo había reaccionado más que él. Sus ganas de actuar era
impetuosas y ingenuas, mientras que la mías habían nacido
de algo extraño, oscuro e irracional que yo aun no entiendo.
Cuando no respondi, Mason me miro perplejo. -¿No
quieres?.-
-No se Manson- Yo miraba hacia el suelo evitando sus ojos y
estudiando la punta de mis zapatos. –Quiero decir, no quiero
que haya Strigois por allí, matando a la gente. Y quiero evitar
que ocurra… pero, bueno, ni siquiera estamos cerca de estar
preparados. He visto lo que pueden hacer yo no se.
Apresurarse no sería la respuesta.- Sacudí la cabeza
pareciendo reservada. Que pena. Sonaba tan lógica y
cautelosa. Sonaba como Dimitri. -No es importante, ya que no
va a pasar nada de todos modos. Supongo que debe ser solo el
entusiasmo del viaje, ¿eh?-
El humor de Manson cambio rápidamente, y se volvió una vez
más tolerante. – Sí. I tu harías mejor de tratar de recordar
como has de esquiar, porque te estoy retando a que me
golpees el ego. Que no va a suceder.-
Sonreí otra vez. – Chico, seguro que va a ser muy triste
cuando te haga llorar. Ya me estoy sintiendo culpable.-
Abrió la boca. Sin duda, para darme alguna elegante
respuesta, y a continuación, su mirada capturo algo - o más
bien a alguien detrás de mí. Me volví i vi la alta figura de
Dimitri acercándose des del otro lado del gimnasio. Me hizo
una reverencia de galante. - Su señor y amo. Te veo después
Hathway. Empieza a planear tus estrategias de esquí.- Abrió
la puerta y desapareció en la oscuridad. Me di la vuelta y me
uní a Dimitri.
Al igual que otros dhampirs novatos, pasé la mitad de mi día
escolar en una forma o otra, preparándome, ya sea física o
aprendiendo sobre la lucha contra los Strigoi y la manera de
defenderse contra ellos. Los novatos también hacían prácticas
a veces después de la escuela. Yo sin embargo, me encontraba
en una situación única.
Aunque hice una pausa de mi decisión de irme lejos de St.
Vladimir. Victor Dashkov había representado una gran
amenaza para Lissa. Por eso nuestro ampliado tiempo de
vacaciones había vuelto con consecuencias. Estar fuera
durante 2 años me había atrasado en mis clases de guardián,
por lo tanto, la escuela había declarado que tenía que ir a más
practicas antes y después de la escuela.
Con Dimitri.
Poco sabían ellos que también me estaban dando lecciones
para evitar las tentaciones. Pero dejando mis tentaciones de
lado, yo era una alumna rápida, y con su ayuda casi había
atrapado hasta los seniors.
Puesto que no llevaba puesto su abrigo, yo sabía que íbamos a
trabajar a dentro hoy, que fue una muy buena noticia. Fuera
te congelabas. Sin embargo, la felicidad que sentí no fue nada
comparado con lo que sentí cuando vi que era exactamente lo
que él había preparado en la sala de entrenamiento.
Había una serie de maniquíes repartidos en los extremos de
las paredes, maniquíes que parecían asombrosamente reales.
No paja rellenando una bolsa. Había hombres y mujeres, con
ropa de calle, con piel de goma y distintos colores de pelo y
ojos. Tenían expresiones que iban des de miedo, feliz a
enfadado. Ya había trabajado con estos maniquíes en otros
entrenamientos, para darle patadas y puñetazos. Pero nuca
trabaje con lo que sostenía Dimitri: Una estaca de plata.
-Cool – respiré.
Era idéntica a la que había encontrado en la casa de los
Badica. Tenía una empuñadura en la parte inferior, casi como
una empuñadura en la que el lado sobresalía un poco. Allí fue
donde su semejanza con una daga se terminó. En lugar de
una hoja plana, la estaca tenía espesor, con un cuerpo
redondeado que se reducía en un punto, algo así como un
pica hielo. Toda ella era un poco más corta que mi antebrazo.
Dimitri se inclino casualmente contra la pared, en una
postura fácil que siempre le quedaba notablemente bien. Con
una mano, lanzo la estaca al aire, que giro dando un par de
volteretas y luego bajó. Él la cogió por la empuñadura
primero.
-Por favor, dime que hoy voy a aprender esto.-le digo.
La diversión destellaba en las profundidades de sus ojos
oscuros. Creo que él debía de pasar momentos duros al tener
que guardar una cara seria a mí alrededor a veces.
-Vas a tener suerte si te dejo sostenerla hoy- él dijo. Con un
movimiento volvió a tirar la estaca en el aire. Mis ojos lo
siguieron ansiosamente. Empecé a decir que ya había
sostenido una ya, pero sabía por la línea de la lógica que no
conseguiría llegar a ningún sitio.
En su lugar, arrojó mi mochila al suelo, tiro mi abrigo al suelo
y me crucé de brazos expectante. Llevaba unos pantalones
anchos atados a la cintura y un top con capucha encima.
Arrastre mi pelo oscuro brutalmente para hacerme una cola
de caballo. Estaba lista para cualquier cosa.
-¿Quieres que te diga como funcionan y porque debería
siempre ser cautelosa a su alrededor?- le digo.
Dimitri que giraba la estaca la detuvo y me miraba
asombrado.
-Vamos- me rio –No crees que se como trabajas ahora?
Hemos estado haciendo esto durante casi tres meses. Siempre
me haces hablar de la seguridad y la responsabilidad antes de
dejarme hacer algo divertido.-
-Ya veo- dijo – Bueno, creo que lo tienes todo planeado. Así
que puedes seguir con la clase. Voy a esperar aquí hasta que
me necesites de nuevo.-
Él guardó la estaca envolviéndola en un protector de cuero
que colgaba de su cinturón y después se apoyo cómodamente
contra la pared, poniendo las manos en los bolsillos. Espere,
pensando que bromeaba, pero cuando no dijo nada, me di
cuenta de lo que significaban sus palabras.
-La plata siempre tiene potentes efectos sobre las criaturas
mágicas, que pueden ayudar o dañarlos si le pones suficiente
poder. Las estacas son bases realmente duras porque cogen a
cuatro Morois distintos para hacerlas, y utilizan cada uno del
los cuatro elementos para forjarla.-Fruncí el ceño, viendo algo
de repente.- Bueno, excepto el espíritu. Por lo tanto, se
alimentan de la magia y son las únicas armas, aparte de la
decapitación, que pueden hacerle daño a un Strigoi , pero
para matarles, se debe de clavar a través del corazón.-
-¿Te haría daño?-
Sacudí mi cabeza. - No, quiero decir, bueno, sí, si me la
clavaras en el corazón me dañaría, pero no como le dañaría a
un Moroi. Si les arañara con la estaca, les golpearía muy dura,
pero no tan fuerte como le afectaría a un Strigoi. I no les
dolería a los humanos, ya sea…-
Me pare un momento y mire distraídamente la ventana detrás
de Dimitri. La helada cubría el cristal, patrones cristalinos
chispeaban, pero apenas lo noté. Mencionar los humanos y
las estacas me había trasportado de nuevo a la casa de los
Badica. La sangre y la muerte destellaba en mis
pensamientos.
Viendo a Dimitri mirarme, sacudí las memorias y seguí con la
lección. Dimitri de tanto en tanto asistía con la cabeza o me
hacía una pregunta para aclarar alguna cosa. Cuando el
tiempo se termino, me quede esperando que él me dijera que
había acabado y que podría empezar la carnicería de los
maniquíes. En cambio, espero hasta casi diez minutos antes
de que finalizara nuestra clase antes de conducirme hasta uno
con el pelo rubio y perilla. Dimitri sacó la estaca pero no me la
dio.
-¿Dónde lo vas a poner?- me preguntó
-En el corazón- Le respondí irritada –Ya te dije eso como
unas cien veces. ¿Puedo tenerla ahora?-
El se permitió una sonrisa. -¿Dónde está el corazón?-
Le di un mirada de lo estas diciendo en serio. Él simplemente
se encogió de hombros.
Con mucho énfasis señale el lado izquierdo del pecho del
maniquí. Dimitri sacudió la cabeza.
-Allí no está el corazón- me dijo
-Claro que está! La gente pone su mano sobre el corazón al
decir un juramento a la Bandera o al cantar el himno
nacional.-
Él siguió mirándome de manera expectante.
Me volví de nuevo al maniquí estudiándolo. En la parte
trasera de mi cerebro me acorde del aprendizaje de la RCP y
en donde tuvimos que poner nuestras manos. Golpeé
ligeramente el centro del pecho del maniquí.
-Es aquí?-
El arqueó la ceja. Normalmente pensaba que era algo genial.
Hoy me molestaba. - No sé- dijo -¿Es?-
-Es lo que te estoy preguntando!-
-No deberías de tener que preguntármelo. ¿No tomasteis
todos fisiología?-
-Sí. El año pasado. Me encontraba de “vacaciones”
¿recuerdas?- Señale la estaca que destellaba. –¿Puedo cogerla
ahora?-
Le da la vuelta de nuevo, haciendo un flash de luz, y
desapareció en la vaina.-Quiero que me digas dónde está el
corazón en la próxima clase. Exactamente donde. Y también
quiero saber cual es el camino para llegar a él.-
Le di mi más feroz mirada, que a juzgar por su expresión, no
debe haber sido nada feroz. Nueve de cada diez veces pensé
que Dimitri era la cosa más sexy sobre la tierra. Luego, habían
momentos como este…
Me dirigía la primera clase, una clase de combate, de mal
humor. No me gustaba parecer una incompetente delante de
Dimitri, y realmente, realmente deseé usar una estaca. Por lo
tanto, en clase saque mis molestias a cualquiera que pudiera
darle un puñetazo o pegarle una patada. Al final de la clase,
nadie quería luchar conmigo. Golpeé accidentalmente a
Meredith, una de las pocas chicas que había en mi clase, tan
fuerte que ella pensaba que le había atravesado su espinilla de
lleno. Ella iba a tener un feo moratón y espero mirándome
como si lo hubiera hecho a propósito. Me disculpé
inútilmente.
Luego, Manson me encontró de nuevo.-Oh, hombre- él dijo
estudiando mi cara. -¿Quién te ha molestado?-
De inmediato empecé a contarle lo de la estaca de plata y el
corazón.
Para mi disgusto, se rió. -¿Cómo no sabes dónde está el
corazón? Sobretodo teniendo en cuenta cuantos muchos de
ellos has roto?-
Le di la misma mirada feroz que le di a Dimitri. Esta vez
funciono. La cara de Manson palideció.
-Belikov es un enfermo, un hombre malvado que debería ser
arrojado a un pozo de víboras rabiosas por la gran ofensa que
ha cometido en tu contra esta mañana.-
-Gracias- le digo, luego pienso - ¿Pueden las víboras ser
rabiosas?-
-No veo porque no. Todo puede ser. Yo creo.- Me aguanta la
puerta para mí. –Aunque, los gansos canadienses podrían ser
peor que las víboras.-
Le di una mirada de soslayo – ¿Los gansos canadienses son
más mortíferos que las víboras?-
-¿Alguna vez has intentado alimentar a esos pequeños
bastardos?- me preguntó, procurando seriedad –Son viciosos.
Lo que obtienes lanzándolo a las víboras, muere rápidamente.
¿Pero los gansos? Tienes para días. Más sufrimiento.-
-Wow. No se si tengo que estar impresionada o asustada de
que hayas pensado todo esto.- Comento.
-Sólo trato de encontrar formas creativas de vengar tu honor,
eso es todo.-
-Tu nunca has sido un tipo creativo, Mase-
Estábamos justo fuera nuestra segunda clase. Mason sigue
teniendo la expresión de luz de broma, pero había un
sugestiva nota en su voz cuando hablo de nuevo. –Rose,
cuando estoy cerca de ti, pienso en toda clase de cosas
creativas para hacer.-
Todavía estaba riendo sobre las víboras y me pare
bruscamente, mirándolo con sorpresa. Siempre pensé que
Mason era lindo, pero con esa seriedad, la mirada humeaba
en sus ojos, repentinamente se me ocurrió por primera vez
que en realidad era un tipo sensual.
-Oh, mira eso- se rió, notando lo mucho que me había cogido
con la guardia baja.-Rose consigue quedarse sin habla.
Ashford 1, Hathway 0.-
-Oye, no quiero hacerte llorar antes del viaje. No será
divertido si ya te he roto incluso antes de que lleguemos a las
pistas.-
Se rió y entramos al aula. Era una clase teórica de guardianes,
una que hacíamos en una clase real, no en un lugar de
práctica sobre el terreno. Se trataba de un agradable descanso
de todo el esfuerzo físico. Hoy, habían tres guardianes que
estaban parados en frente y que no eran del regimiento de la
escuela. Los padres y sus guardianes ya habían empezado a
llegar a la escuela para acompañar a sus hijos a la estación de
esquí. Me pico la curiosidad inmediatamente.
Uno de los invitados era un hombre que parecía que tenía un
centenar de años, pero aun podía patear importantes culos. El
otro tipo era aproximadamente dela edad de Dimitri. Tenía
una piel profundamente bronceado y estaba lo
suficientemente bien trabajado para que algunas niñas de la
clase parecían lista para desmayarse.
El último guardián era una mujer. Su cabello castaño-rojizo y
rizado era cautivador, y sus ojos marrones se perdieron en el
pensamiento. Como he dicho, una gran cantidad de dhampir
mujeres optan por tener hijos en lugar de seguir su camino
como guardianas. Dado que yo también era una de las pocas
mujeres en esta profesión, siempre he estado muy contenta
de cumplir con los demás, como Tamara.
Sólo que esta no se trataba de Tamara. Esta era alguien que
conocía por muchos años, alguien que lo acciono todo menos
el orgullo y el entusiasmo. Por el contrario sentí
resentimiento. El resentimiento, la ira y la furia.
La mujer de pie en frente de la clase ERA MI MADRE
Capitulo 4
irreparablemente famosa y sorprendentemente ausente
madre. Ella no era Arthur Schoenberg, pero tenía una
reputación estelar en el mundo de los guardianes. No la había
visto durante años, porque siempre estaba lejos en alguna
misión descabellada. Y aún así... estaba aquí, en la Academia,
en ese momento – en frente de mí - y ni si quiera se había
molestado en decirme que venía. Eso es el amor materno.
¿De todos modos, qué demonios estaba haciendo aquí? La
respuesta vino rápidamente. Todos los Moroi que llegaron a
la escuela tenían a sus guardianes en la ciudad. Mi madre
protegía a un noble del clan Szelsky, y varios miembros de esa
familia habían llegado para las vacaciones. Era evidente que
ella estaría con el.
Me senté en mi silla y sentí algo dentro de mí encogerse.
Sabía que tenía que haberme visto entrar, pero su atención
estaba en otra cosa. Ella vestía unos pantalones vaqueros y
una camisa beige, y una chaqueta vaquera que tenía que ser lo
más feo que yo había visto nunca. Con sólo 1,50 m estaba
escondida entre los demás guardianes, pero tenía una
presencia y una forma de estar parada que la hacían mas alta.
Nuestro instructor, Stan, presentó a los invitados y explicó
que ellos nos contarían experiencias de la vida real. Caminó
por delante de la sala, sus cejas pobladas se levantaron
mientras hablaba. "Sé que no es habitual", explicó. "los
guardianes de los visitantes no suelen tener tiempo para
pasar por nuestras clases. Sin embargo, nuestros tres
visitantes, encontraron tiempo para venir hablar con nosotros
debido a lo ocurrido recientemente..." Hizo una pausa
durante un momento, no hacía falta que nadie dijese a lo que
se refería. El ataque contra los Badica. Carraspeó y comenzó
de nuevo.
"Debido a lo que ocurrió, pensamos que sería mejor que
aprendieseis con aquellos que actualmente están haciendo el
trabajo de campo. "
La clase se llenó de emoción. Escuchar historias -
especialmente aquellas con mucha sangre y acción - es más
interesante que examinar las teorías de los libros. Al parecer,
algunos de los guardianes del campus también pensaban
igual. A menudo pasaban por nuestras clases, pero hoy había
muchos más. Dimitri estaba al fondo entre ellos.
El hombre más mayor fue el primero. Comenzó su historia, yo
la escuché atentamente. Contó una historia en el que el más
joven de la familia que él protegía se había escapado por
lugares públicos que los Strigoi tenían vigilados.
"El sol estaba a punto de ponerse” dijo con una voz grave.
Bajó sus manos a cámara lenta, demostrándonos
aparentemente como se ponía el sol. "Sólo éramos dos y
teníamos que tomar rápidamente una decisión sobre como
proceder".
Me incline más hacia delante, con los codos apoyados sobre la
mesa. Los guardianes a menudo trabajaban en parejas. Unoel
guardián de cerca - por lo general se queda cerca del
protegido, mientras que el otro – el guardián de lejosreconocía
la zona. El guardián de lejos por lo general se
mantenía en contacto visual con la familia, por lo que
entendía el dilema. Al pensar en ello, decidí que si me
encontrase en esa situación, yo haría que el guardián de cerca
llevase al resto de la familia a un lugar seguro, mientras el
otro buscaba al chico.
"Hicimos que la familia se quedase dentro de un restaurante
con mi compañero, mientras yo buscaba por la zona",
continuó el viejo guardián. Él extendió sus manos en un
movimiento amplio, y yo me sentí orgullosa al haber pensado
la respuesta correcta. La historia tuvo un final feliz, habían
encontrado al chico y no habían visto a ningún Strigoi.
El segundo hombre nos contó cómo se encontró por
casualidad a un Strigoi que seguía a un Moroi.
"Técnicamente, no estaba de servicio", dijo. Era muy guapo y
una chica sentada cerca de mí lo miraba con ojos grandes y
llenos de adoración. "Me encontraba visitando a un amigo y a
la familia que el protegía. Cuando salía del apartamento, vi a
un Strigoi que acechaba entre las sombras. El no esperaba
encontrar a un guardián allí. Rodeé el edificio, me acerqué a
él por detrás y... "El tipo hizo un fuerte movimiento, de cómo
lo estacó, de manera más dramática que los movimientos que
había hecho el otro guardián. El cuentista hasta imitó el geste
de cómo había retorcido la estaca en el corazón del Strigoi.
Y entonces le tocó a mi madre. Torcí el gesto incluso antes de
que empezase a hablar, gesto que empeoré cuando empezó a
contar la historia. Lo juro, si no creyese en que era imposible
que tuviese tanta imaginación - su elección de la ropa
demostraba que realmente no tenía imaginación - habría
pensado que estaba mintiendo. Era más que una historia. Era
un cuento épico, el tipo de cuento que hace que las películas
ganen Oscars.
Habló sobre como su protegido, Lord Szelsky, y su esposa que
habían ido a un baile realizado por otra familia real. Varios
Strigoi estaban al acecho. Mi madre descubrió uno, y lo estacó
rápidamente, y entonces alertó a los demás guardianes. Con
la ayuda de ellos, cazó a los otros Strigoi, atacándolos por
detrás y ella fue la responsable de sus muertes.
"No fue fácil", explicó. En cualquier otro, ese comentario
sonaría como si se estuviese jactando. En ella no. Tenía una
forma de hablar, una forma eficaz de contar los hechos que no
dejaba espacio para eso. Se había criado en Glasgow y de
algunas de sus palabras aún tenían un acento escocés. "Había
tres más en el perímetro. En aquel tiempo, era considerado
algo extraño que tantos trabajasen juntos. Ahora, esto no es
precisamente verdad, teniendo en cuenta la masacre de los
Badicas." Algunas personas se estremecieron ante la forma
tan informal que tuvo al hablar del ataque. Una vez más, pude
ver los cuerpos. "Teníamos que deshacernos de los restantes
Strigoi los más rápido y silenciosamente posible, para no
advertir a los demás. Ahora bien, si cuentas con el elemento
sorpresa a tu favor, la mejor manera de eliminar a un Strigoi
es atacándolo por detrás, rompiéndole el cuello, y
estacándolo. Romperle el cuello no lo matará, por supuesto,
pero lo aturde y nos permite estacarlo antes de que pueda
hacer cualquier ruido. Realmente la parte más difícil es el
elemento sorpresa, debido a que su audición es muy buena.
Ya que soy más pequeña y más ligera que la mayoría de los
guardianes, me puedo mover muy silenciosamente. Así que
acabé matando a dos de tres. "
Una vez más, usó ese tono “normal” mientras describía sus
letales habilidades.
Era molesto, más que si hubiera sido presuntuosa y hablase
abiertamente de lo increíble que ella era. Mis compañeros de
clase brillaban con admiración, estaban claramente más
interesados en la idea de romperle el cuello a un Strigoi que
en analizar las habilidades narrativas de mi madre.
Continuó con la historia. Después de que ella y los otros
guardias matasen a los Strigoi, descubrieron que dos Moroi
habían sido secuestrados de la fiesta. Tal acto era inusual en
los Strigoi. A veces guardaban a algún Moroi para
merendárselo más tarde, y a veces Strigoi de rango inferior
eran enviados por Strigoi más poderosos en busca de presas.
A pesar de todo, dos Moroi habían sido secuestrados, y sus
guardianes estaban heridos.
"Naturalmente, no podíamos dejar a aquellos Moroi en las
manos de los Strigoi", dijo. "Los seguimos hasta el lugar en
donde se escondían y encontramos que varios de ellos vivían
juntos. Estoy segura de que podéis comprender lo extraño
que es eso."
Lo éramos. La maléfica y egoísta naturaleza de los Strigoi
hacia que lucharan entre ellos con mucha facilidad para
hacerse con las víctimas. Organizarse para atacar - cuando
tenían el objetivo de obtener sangre en su mente - era lo
máximo que podían hacer. Pero vivir juntos? No. Es casi
imposible de imaginar.
"Conseguimos liberar a los Moroi que se habían llevado, pero
descubrimos que tenían a otros presos", dijo mi madre. "No
podíamos dejar que aquellos que habíamos liberado
regresasen solos, entonces decidimos que los guardias que
estaban conmigo los escoltasen mientras yo me quedaba para
luchar con los Strigoi que quedaban. "
Sí, claro, pensé. Mi madre valientemente luchó sola. A lo
largo de lo sucedido, ella fue capturada pero logró escapar y
rescatar a los presos. Al hacer eso, ella hizo lo que debió de
ser el hat trick* (expresión: tres tantos en un partido, o tres
victorias consecutivas) del siglo, matando a los Strigoi de las
tres maneras posibles: estacándolos, decapitándolos y
prendiéndoles fuego.
"Acababa de estacar a un Strigoi cuando dos mas me
atacaron", explicó. "No tuve tiempo de retirar mi estaca del
otro cuando me asaltaron. Afortunadamente, tenía cerca una
chimenea, y empujé a uno contra ella. El último me persiguió
en el exterior hasta una vieja cabaña. Había un hacha dentro
y la usé para cortarle la cabeza. Cogí un galón de gasolina y
regresé a la casa. El que había empujado contra la chimenea
no se había quemado por completo, pero cuando eché la
gasolina se quemó con rapidez."
La clase estaba asustada mientras ella hablaba. Bocas se
abrieron con sorpresa. La miraban con asombro. No se oía
ningún ruido. Miré a mí alrededor, sintiendo como si todos se
hubiesen parado en el tiempo – menos yo. Parecía ser la
única que no se había impresionado por su aterradora
historia, y ver las expresiones de los demás me irritó. Cuando
terminó, una docena de manos se levantaron para hacerle
preguntas, acerca de sus técnicas, si había tenido miedo, etc.
Después de la décima pregunta, no pude soportarlo más.
Levanté mi mano. Le llevó un tiempo verme y llamarme.
Parecía un poco impresionada de verme en la clase. Me sentí
afortunada de que me hubiese reconocido.
"Por lo tanto, guardiana Hathaway," comencé. "¿Porque no
comprobaron que el lugar era seguro?"
Frunció el ceño. Creo que se había puesto en guardia en el
momento en que me había llamado. "¿Qué quieres decir?"
Me encogí de hombros y me incliné hacia atrás, tratando de
parecer casual y dar un aire de conversación. "No sé. Creo que
tu y tus chicos la cagaron. Porque no reconocieron primero el
lugar y se aseguraron de que no había ningún Strigoi antes de
empezar? Creo que les habría ahorrado muchos problemas".
Todos los ojos en la habitación se giraron hacia mí. Mi madre
se quedó perpleja momentáneamente. "Si no hubiéramos
pasado por todos esos" problemas " ahora habría 7 Strigoi
mas andando por mundo, y los otros Moroi capturados ahora
estarían transformados o muertos.”
"Ey, vale, entiendo que les salvasteis el pellejo y demás, pero
regresando al principio. Quiero decir, esta es una clase de
teoría, ¿verdad?" Miré Stan, que me estaba lanzando una
mirada furibunda. Él y yo teníamos una larga y desagradable
historia de conflictos clase, y yo sospechaba que íbamos a
tener otro. "Por lo tanto, sólo quiero entender lo que salió mal
al principio".
Dije eso mirándola - mi madre tenía mucho mas autocontrol
del que yo tenía. Si yo fuese ella, ya me hubiera acercado y le
hubiese dado un paliza. Su rostro seguía perfectamente en
calma, sin embargo, un poco de rigidez en la posición de sus
labios me indicó que la estaba molestando.
"No es tan simple", respondió ella. "El lugar tenía una planta
muy compleja. La examinamos inicialmente pero no
encontramos nada. Creemos que los Strigoi llegaron después
de que la fiesta hubiera comenzado - o tal tenían habitaciones
y pasajes ocultos que nosotros no conocíamos".
El grupo lanzó algunos "ooh" y "ahh" por la idea de
habitaciones ocultas, pero yo no estaba impresionada.
"Así que lo que estás diciendo es que o fallasteis en vuestra
primera exploración, o que ellos cruzaron la "seguridad" que
estableciste durante la fiesta. De todos modos, me parece que
alguien metió la pata."
La opresión de sus labios aumentó y su voz era más fría. "Lo
hicimos lo mejor posible en una situación inusual. No puedo
comprender cómo algunos de vosotros no sois capaces de
entender los problemas que he descrito, pero una vez que
hayáis aprendido lo bastante más allá de la teoría, podréis ver
lo diferente que es cuando de verdad estás protegiendo a
alguien y sus vidas dependen de ti".
"Sin lugar a dudas," Estuve de acuerdo. "¿Quién soy yo para
cuestionar tus métodos? Quiero decir, hiciste lo que fue
necesario para tener más tatuajes molnija, ¿verdad? "
"Srta. Hathaway. "La profunda voz de Stan resonó en la
habitación. "Por favor, recoge tus cosas y sal de clase".
Lo miré confusa. "¿En serio? ¿Desde cuándo está mal hacer
preguntas?
"Tu actitud es lo que está mal." Señaló a la puerta. "Vete".
Un profundo silencio y más pesado que cuando mi madre
había contado su historia cayó sobre todos. Hice todo lo
posible para no encogerme ante los ojos de los guardianes y
de los principiantes. Esta no era la primera vez que me
expulsaban de la clase de Stan. Tampoco era la primera vez
que me expulsaban delante de Dimitri. Poniendo mí mochila
sobre mis hombros, crucé la corta distancia hasta la puerta -
una distancia que parecieron kilómetros - y me rehusé a hacer
contacto visual con mi madre mientras pasaba.
Unos 5 minutos antes de que la clase acabase, ella salió del
aula y se dirigió a donde yo estaba sentada en el pasillo.
Mirándome, puso las manos sobre su cadera, de aquella
forma irritante que la hacia parecer más alta de lo que era. No
era justo que alguien 15 cm más baja que yo me hiciese sentir
tan pequeña.
"Bueno. Veo que tus modales no han mejorado en los últimos
años."
Me levanté y sentí un una furia crecer en mi. "También me
alegro de verte. Me sorprende que me hayas reconocido. En
realidad, no creía que te acordases de mí, ya que ni te
molestaste en decirme que venías".
Retiró la mano de su cadera y cruzó los brazos a la altura del
pecho, cada vez - si es posible – volviéndose más impasible.
"No podía descuidar mi deber para mimarte."
"Mimarme?", Le pregunté. Esta mujer no me había mimado
en mi vida. Ni tan siquiera podía creer que conociese esa
palabra.
"No espero que lo entiendas. Por lo que he oído, no sabes lo
qué significa "deber".
"Sé exactamente lo que eso significa", le respondí. Mi voz era
intencionalmente arrogante. "Mejor que la mayoría de la
gente".
Sus ojos se ampliaron en una falsa sorpresa. Yo utilizaba esa
sarcástica mirada con muchas personas y no me molestó que
ella la usase conmigo. "¡Oh realmente? ¿Dónde has estado los
últimos dos años? "
"¿Dónde has estado los últimos cinco?" Le contesté. "¿Sabrías
que me había ido si alguien no te lo hubiese dicho?"
"No me cambies de tema. Estaba lejos porque tenía que
estarlo. Tú lo estabas por que así podías irte de compras y
acostarte mas tarde. "
Mi tristeza y vergüenza se convirtieron en pura furia.
Aparentemente, nunca podría superar las consecuencias de
haber huido con Lissa.
"No tienes idea de por que me fui", le dije, el volumen de mi
voz iba aumento. "Y no tienes derecho a hacer suposiciones
acerca de mi vida cuando no sabes nada sobre ella. "
"He leído los informes sobre lo que pasó. Tenías razones para
preocuparte, pero actuaste de forma equivocada." Sus
palabras eran formales y rápidas. Ella podría estar dando
clase. "Deberías haber acudido a otros en busca de ayuda."
"No podía acudir a nadie, no sin pruebas. Además,
aprendimos a valernos por nosotras mismas".
"Sí", respondió ella. "Con énfasis en "aprender". Algo que
perdiste los dos últimos años. Difícilmente estás en
condiciones de darme lecciones a mí sobre el protocolo de los
guardianes".
Siempre estaba metida en peleas, algo en mi naturaleza lo
hacia inevitable. Así que estaba acostumbrada a defenderme y
a escuchar todo tipo insultos. Era resistente. Pero de alguna
manera, cerca de ella – en los breves momentos que había
estado cerca de ella - siempre me sentía como si tuviese 3
años. Su actitud me humillaba, y la mención de mi falta de
formación - que era una cuestión espinosa - me hizo sentir
peor. Crucé mis brazos en una imitación muy moderada de su
forma de estar y lograr verme presuntuosa.
“¿Sí? Bueno, eso no es lo que piensan mis maestros. Incluso
después de perder todo este tiempo, alcancé el nivel de los de
mi curso".
No respondió durante unos segundos. Por último, en voz
baja, dijo, "Si no te hubieses marchado, ya los habrías
superado. "
Girándose muy al estilo militar, se marchó. Un minuto más
tarde, el timbre sonó, y el resto de la clase de Stan se extendió
por el pasillo.
Ni siquiera Mason me pudo animar después de eso. Pasé el
resto del día enojada y perturbada, por supuesto, todo el
mundo estaba hablando de mi madre y de mí. Me salté la
comida y me fui a la biblioteca para leer un libro sobre
anatomía y fisiología.
Cuando llegó la hora de mi entrenamiento de después de
clases con Dimitri, prácticamente corrí hasta los muñecos de
las prácticas. Con el puño cerrado, golpeé a uno en el pecho,
ligeramente a la izquierda, pero principalmente en el centro.
"Ahí” le dije. "El corazón está ahí, y esternón y las costillas
están en el camino. ¿Puedo tener ahora mi estaca? "
Cruzándome de brazos, le miré triunfante, con la esperanza
de que él derramara elogios por mi perspicacia. En vez de eso,
simplemente asintió, como si yo ya debiese saber eso. Y sí, yo
debería.
"Y como le atraviesas el esternón y las costillas?", Preguntó.
Suspiré. Había descubierto la respuesta de la pregunta, sólo
para recibir otra. Típico.
Pasamos gran parte de la práctica hablando sobre el tema, y
me demostró diversas técnicas que tendrían como resultado
una muerte rápida. Cada movimiento que hacia era grácil y
letal. Lo hacia parecer fácil, pero yo sabía que no lo era.
Al principio no le entendí, cuando de pronto extendió su
mano y me ofreció la estaca.
"¿Me la estás dando?"
Sus ojos brillaron. "No me puedo creer que te contengas.
Pensé que la cogerías y saldrías corriendo".
"¿No es lo que me estás enseñando siempre?", Le pregunté.
"No con todo."
"Pero si con algunas cosas."
Oí el doble sentido en mi voz y me pregunté de donde había
venido eso. Ya había pensado en todas las razones que tenía
para no pensar en mi mentor de una forma “romántica”. De
vez en cuando no lograba controlarme y durante los
entrenamientos me distraía pensando en el. Sería bueno
saber que aún me quería, que todavía lo volvía loco.
Estudiándolo ahora, me di cuenta que a el a lo mejor no le
pasaba, por que ya no le gustaba. Fue un pensamiento
deprimente.
"Por supuesto", dijo, sin mostrar indicios de que estábamos
discutiendo cualquier cosa nada más que la cuestión de clase.
"Es como todo lo demás. Equilibrio. Saber que cosas deber
dejar correr- y cuales no." Puso un fuerte énfasis en la
primera frase.
Nuestros ojos se encontraron brevemente, y sentí como una
onda eléctrica me recorría. El sabía a lo que me había
referido. Y como siempre, el estaba ignorándome y estaba
siendo mi profesor - que es exactamente lo que el debía hacer.
Con un suspiro, saqué mis sentimientos por él fuera de mi
cabeza y traté de recordar que estaba a punto de tocar un
arma que había deseado desde que era una niña. Recuerdos
de la casa de los Badica me inundaron otra vez. Los Strigoi
estaban por ahí. Necesitaba concentrarme.
Vacilante, casi reverencialmente, la agarré y doble los dedos
agarrándola por la empuñadura. El frío metal hormigueaba
en mi piel. Había sido gravada para mejorar el agarre, pero al
pasarle mis dedos, me di cuenta de que la superficie era lisa
como el vidrio. Se la quité de la mano y me la acerqué,
tomándome un largo tiempo para estudiarla y
acostumbrarme a su peso. Una parte ansiosa de mi quería
girarse y estacar los muñecos, sin embargo miré a Dimitri y le
pregunté: "¿Qué debo hacer en primer lugar?"
Como siempre hacia, me enseñó los conceptos básicos, me
contó como debería agarrarla y moverla. Mais tarde,
finalmente me dejó atacar los muñecos, descubriendo que me
costaba lo suyo. La evolución había protegido bien el corazón
con las costillas y el esternón. A pesar de todo, Dimitri nunca
vaciló, guiándome a través de cada paso y corrigiéndome cada
detalle.
"Deslízalo hacia arriba a través de las costillas", dijo, mientras
me observaba intentar clavar la estaca por un punto a través
de los huesos. "Te será más fácil porque eres mas baja que la
mayoría de sus agresores. Además, puedes deslizarla por la
costilla mas baja."
Cuando terminó la práctica, cogió la estaca y asintió en
aprobación.
"Bien. Muy bien. "
Le miré sorprendida. Él no repartía ese tipo de elogios
normalmente.
"¿En serio?"
"Lo hiciste como si lo hubieras hecho durante años".
Sentí que una sonrisa de satisfacción se extendía por mi cara
mientras empezamos a salir de la sala de prácticas. Cuando
estábamos cerca de la puerta, vi una muñeca de pelo rizado
color rojo. De repente, todos los sucedidos en el aula de Stan
regresaron a mi mente. Fruncí el ceño.
"¿La próxima vez puedo estacar a esa de ahí?"
Tomó su abrigo y se lo puso. Era largo y marrón, de cuero. Se
parecía mucho a un cowboy, aunque él nunca lo admitiese.
Tiene una secreta fascinación con el Viejo Oeste.
No lo entendía, pero tampoco entendía las preferencias
musicales tan extrañas que tenía.
"No creo que sea adecuado", dijo.
“Sería mejor que si se lo hiciese a ella," murmuré, poniendo
en mi mochila en mis hombros. Fuimos al gimnasio.
"La violencia no es la respuesta a tus problemas", dijo
sabiamente.
"Ella es quien tiene problemas. Y pensé que el motivo de mi
educación era que la violencia es la respuesta. "
"Sólo para aquellos que empiezan primero. Tu madre no te
estaba agrediendo. Lo que pasa, es que las dos sois muy
parecidas".
Dejé de caminar. "No nos parecemos! Quiero decir... tenemos
los mismos ojos. Pero soy mucho más alta. Y mi pelo es
completamente diferente." Apunté a mi coleta, sólo en caso de
que él no hubiese notado que mi cabello castaño oscuro no se
parecía en nada al pelo marrón-rojizo rizado de ella.
En su mirada había un toque de diversión, pero también
había un toque de seriedad. "No estoy hablando de la
apariencia física, y lo sabes."
Aparté mi mirada de la suya. Mi atracción por Dimitri había
comenzado prácticamente cuando nos conocimos- y no sólo
porque era guapo, que también lo era. Sentía que el entendía
partes de mí que yo no entendía, y, a veces, estaba segura de
que yo entendía partes de él, que el no entendía.
El único problema es que él tenía la molesta tendencia de
señalar esas partes que yo no quería entender.
"¿Crees que estoy celosa?"
"¿Lo estás?", Preguntó. Odiaba cuando él respondía a mis
preguntas con otra pregunta. "Si es así, entonces de que
exactamente estás celosa?"
Miré a Dimitri. "No sé. Tal vez estaba celosa de su reputación.
Tal vez porque ella pasa más tiempo preocupada de su
reputación que de mi. No lo sé."
"¿No crees que lo que ella hizo fue increíble?"
"Si. No. No lo sé. Simplemente sonaba como algo... no sé...
como si se estuviese jactando. Como si lo hubiese hecho por la
fama." Hice una mueca. "Por los tatuajes". Las Molnija son
tatuajes que se hacen los guardianes cuando matan a un
Strigoi. Son como pequeños rayos formando una X. Se ponen
en el cuello y señalan la experiencia de un guardián.
"¿Crees que enfrentarse a los Strigoi vale la pena solo por las
marcas? Pensé que habías aprendido algo en la casa de los
Badica. "
Me sentía estúpida. "Eso no es-"
"Ven".
Dejé de caminar. "¿Qué?"
Estábamos yendo en dirección a mi dormitorio, pero ahora
inclinó su cabeza hacia el otro lado del campus. “Quiero
enseñarte algo.”
"¿Lo qué?"
"No todas las marcas son insignias de honor."
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